lunes, 14 de diciembre de 2009

El medio no es mi mensaje.

¡La libertad es un virus! la expresión personal es un pequeño precio a pagar a cambio de paz y estabilidad.

La crítica que solía emanar del pueblo ha sido sustituida por los medios, las empresas y el gobierno, hoy no es necesario levantar la voz, resulta más fácil subir el volumen del televisor.
Recordemos que toda prisión otorga un nuevo placer a sus ocupantes. El callar y dejar que una minoría hable en nombre de la mayoría dista mucho de ser una democracia, pero es como se vive hoy día. Un precio justo a pagar por la estabilidad social, por la protección, por su protección.
"No hables con desconocidos", esa frase que penetra la mente de los niños, la de algunos profesores y la mía en particular...¿cómo se supone que conocerá nuevos amigos? me encanta hablar con desconocidos y por qué no si siempre estoy rodeado de ellos. Sin embargo, es tarde, Internet los atrapó en sus redes, donde se cumple de forma extrema esa frase, pues todos son desconocidos ahí y no todas las personas con las que se relacionen serán exactamente niños. Lidiar de persona a persona se ha vuelto un acto de peligro, por ello, estas generaciones han colocado el afecto en el artefacto, y así, la confianza y verdad, en el medio.
Las experiencias emotivas más fuertes que la mayoría ha experimentado han sido a través de una película, una canción, una fotografía, un artefacto. Lo normal sería recrearlos, lo normal es que llamemos vida a eso.
Por un instante apaga el televisor, y piensa, en qué momento los medios pasaron de informar a entretener, peor aún, en qué momento el entretenimiento se volvió información.

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